Cómo limpiar el colchón y mantenerlo libre de ácaros
Cada noche perdemos sudor y células de la piel que acaban en el colchón. Es el alimento perfecto para los ácaros, una de las causas más comunes de alergia en casa.

Rutina básica cada 1–3 meses
- Quita toda la ropa de cama y lávala a la temperatura que indique la etiqueta (60 °C elimina la mayoría de ácaros en las sábanas que lo admiten).
- Aspira el colchón a fondo con el accesorio de tapicería, insistiendo en costuras y bordes.
- Espolvorea bicarbonato por toda la superficie, déjalo actuar unas horas y vuelve a aspirar. Ayuda a absorber humedad y olores.
- Airea el colchón con la ventana abierta el mayor tiempo posible. Si puede darle algo de sol, mejor.
Manchas
- Sudor o manchas amarillas: agua fría con un poco de jabón neutro, a toquecitos con un paño, sin empapar.
- Sangre: siempre con agua fría; el agua caliente la fija.
- Orina: mezcla de agua y vinagre blanco, después bicarbonato para secar y neutralizar el olor.
Nunca empapes el colchón: la humedad interior es lo peor que le puede pasar, porque favorece moho y malos olores.
Girar y voltear
Si tu colchón lo permite, gíralo de pies a cabeza cada pocos meses y voltéalo si es de doble cara. Así el desgaste se reparte y retrasas la aparición de hundimientos.
Protege la superficie
La forma más eficaz de mantener el colchón limpio es que no se ensucie. Un protector o un topper lavable hace de barrera: recibe el sudor y el polvo y, en lugar de limpiar el colchón entero, solo tienes que meterlo en la lavadora.
Cuándo ya no merece la pena
Si hay manchas de moho, olor a humedad que no se va o el colchón tiene muchos años, la limpieza no lo solucionará. Revisa las señales de que toca cambiarlo.
Este artículo es informativo y no sustituye la valoración de un médico o fisioterapeuta. Si el dolor es intenso, persistente o aparece con otros síntomas, consulta a un profesional.